2/27/2007

Amistad

Todavía recuerdo la cara de mi padre cuando me espetó aquello de “ya, un amigo con derecho a roce...”. Tenía sólo 12 años y estava descubriendo el sentido de muchas cosas. Recuerdo la curiosidad (pre)adolescente y cómo buscaba sin cesar pistas de ese mundo adulto del que apenas arañaba el significado... No perdí la virginidad hasta los 16, pero confieso que la experimentación con mi cuerpo y con la de cualquiera que quisiera compartirla, absorvía toda mi atención. En esos días no tenía ni la más pálida idea de lo que se avecinaba y no fue hasta muchas risas y lágrimas después, que empecé a entender la variedad de matices de lo que sería “mi” mundo adulto: un planeta en el que más de 15 años después me siento muchas veces una completa alienígena.

Esa frase paterna –generada por sus experiencias y sus miedos, no siempre tan sanos como cabría suponer del semidios que era y sigue, en parte, siendo- me abrió una puerta, que seguro que mi pobre padre quisiera haber mantenido como estaba mucho más tiempo. Hasta ese día, esa “niña” que yo era, había mantenido compartimentos estancos: mi familia, mis amigas, mis amigos y los chicos que nos gustaban a todas las de la escuela. Jamás me pasó por la cabeza asociar mis pueriles fantasías (pre) sexuales a mis amigos. Todo era claro. Sin matices. Y mi padre, deseando precisamente todo lo contrario, me descubrió toda la gama de colores intermedios.

El día siguiente a aquella bronca, busqué un momento para preguntar a esa mezcla de amiga, hermana mayor, confidente y madre que siempre –siempre- tenía respuestas a las preguntas más difíles:

- Mami, ¿qué es un amigo con derecho a roce?- dije expectante, pero como quien no quiere saber...

- Algo más que un amigo. Alguien con quien puedes besarte o acariciarte, pero con el que no vas a compartir tu vida. ¿Tienes alguno, cariño?

- No, qué va...

Ella siguió fregando los platos como si nada. Yo agradecí que mi querida y estupenda mamá fuera tan directa y clara. Sobretodo agradecí que fuera tan distinta a mi padre y me sentí orgullosa de que me hubiera tocado esa mamá y no otra.

Mientras intentaba procesar esa información sin ninguna experiencia que la apoyara, me decidí firmemente a tener muchos amigos con ese derecho (aunque, en mi fuero más interno, me conformaba con tener sólo uno y poder compartir la vivencia con mis mejores amigas).

Al día siguiente, empecé la labor de seleccionar al candidato perfecto. Nunca he sido más naturalmente selectiva, ni he vivido tan de cerca la experiencia primitiva de la fémina en busca de su cazador nómada... Quiero decir que no tenía ningún sentido de la posesión, porque un amigo se tiene que compartir... en especial si es un TAN buen amigo.

En mi colegio, mixto y con los profes progres que entonces estaban de moda, había muchas opciones. Hice una lista de mis candidatos y eliminé cuidadosamente a aquellos que “podían ser algo más” o que “me gustaban mucho”. Lo hice como si me enfrentara a un problema de mates: con toda mi atención y el máximo cuidado. Al fin, quedaron 3 nombres.

El pobre chico (hiba a decir afortunado, pero no) flipaba años después, cuando nos despedimos en el último curso de la básica. Era un cielo, pero su mente todavía estaba en la fase de “odio a las niñas”. Yo le caía bien, porque me peleaba, escalaba muros y ganaba carreras. Todavía no me habían salido las tetas y supongo que me veía, hasta la propuesta, como uno más.

Me acerqué. Le dije que quería hablar con él y a la salida le llevé hasta las escaleras donde los mayores fumaban. Ese día sólo estaban los dos hermanos mayores de otros compis. Me senté y le pregunté si quería ser “mi amigo con derecho a roce”. Le expliqué que tendría que darme besos en la boca, pero que no quería compartir el resto de mi vida con él, porque me gustaban otros chicos.

Dudó unos minutos. Al cabo de lo que me opareció una eternidad, me dijo que “vale” pero que no había dado besos en la boca a ninguna chica. Le dije que yo sólo lo había practicado (en el sentido estricto de poner en práctica) con mi mejor amiga y que le podía enseñar.

Ese fue mi primer beso en los labios.

Fue aburrido.

No entendía qué le encontraban los de las pelis a eso de cerrar la boca, poner los labios encima de los de otra persona y estarse quieto un rato... Prefería jugar, pero estaba contenta de haber conseguido, con el primero de la lista, mi primer amigo con derecho a roce.

Me despegué y me fui corriendo a casa. Piqué al timbre, me abrió mi madre y mientras dejaba caer la mochila del cole, le expliqué que ya había conseguido un amigo de esos...

Todavía siento los pasos acelerados de mi padre y el zarandeo que me dió entre gritos...

Estuve castigada una semana, pero seguí coleccionando y cuidando ese tipo de amistades.

Gracias, papis.

2/21/2007

¡Hoy soy la nueva Marta¡

Mi vida es una mierda, pero ¡hoy soy la nueva Marta!

Me llamo Marta. Mi vida es una basura. ¿Qué digo una basura? Una auténtica y gran mierda. En primer lugar, soy menos que mileurista. Trabajo de lunes a sábado, sin contrato y por una mierda de sueldo, rodeada de tías estupendísimas y para una dictadora absolutamente pirada.

No tengo pareja y no recuerdo la última vez que eché un polvo. (Mentira: he preferido olvidarlo, pero tampoco he podido: el mismo día que mi novio se folló a mi hermana).

No he tenido suerte en la vida. Mi familia es La Pena. Tengo una amiga que no está mal, pero se ha echado novio y suda de mí completamente.

A los 35, comparto piso con 4 veinteañeras taradas, que me amargan la vida, pero es lo que hay: no puedo pagar nada mejor. Como no tengo pasta, no puedo hacer prácticamente nada y hace mil años que no voy a la pelu o me compro ropa. Admito que mi aspecto, aunque muy mejorable, no es del todo malo... pero hay cosas que ya no tienen remedio.

Por todo esto y mil razones más, he decidido que a partir de hoy, voy a inventarme mi vida y sólo voy a ver lo que me dé la gana. Y si no os gusta, os jodeis: hoy ha nacido la nueva Marta.

2/15/2007

Fuck me again, Valentine

Llevo varias semanas pensando en este día.

Quiero sorprenderle como nunca.

He salido del trabajo deseando llegar a casa. Voy a comprar un buen champán y fresas. Las limpio y las meto en el frigo, junto con la botella. Elijo dos copas, las dejo impecables, me desnudo, dispuesta a darme una sesión completa de belleza. Dejo mi reloj cerca para controlar la hora límite: tengo tiempo para una laaaaarga y deliciosa sesión. ¡Va a ser perfecto!

Decido darme un baño. He comprado sales y aceites con olores de esos carísimos de la Occitane, que a él le vuelven loco: lavanda, musk... Durante media hora me froto todo el cuerpo con mi guante exfoliante, resistiendome a la masturbación y pensando en que será mucho mejor retrasar el momento y esperarle. Me lavo el pelo con cuidado, me pongo mi mascarilla. Mmmmmmmmmm...

Estoy súper sexy con el albornoz. Sonrío y ensayo mis caras más cinematográficas en el espejo: me gusta mucho lo que veo y a él todavía le va a gustar más. Derrocho tiempo con la máquina de depilar: casi dos horas para eliminar cualquier rastro de pelo no deseado. Le dedico un “corte de pelo” muy especial y me embadurno en aceite.

Han pasado 3 horas. Me he planchado la melena, aunque hoy llevaré peluca, y me he maquillado a lo Gilda: pestañas larguísimas y boca rojo pasión. Me lo estoy pasando de miedo con el atrezzo, pero aún falta la mejor parte...

Coloco la ropa encima de la cama y dudo un instante sobre cambiar los planes... ¿Será demasiado? A lo peor se asusta... No. Decido seguir adelante: zapatos de 15 cm de tacón atados en el tobillo, rollo bondage; medias de seda con puntilla hasta medio muslo; liguero en la cintura; braguitas blancas tipo brasileño; sujetador wonder en puntilla también blanca y sin tirantes... me estoy excitando cada vez más con lo que veo en el espejo: ¡¡¡Dios, pero qué buenísima que estoy!!!! Ni siquiera pienso en mis piernas paliduchas o en los quilos que todavía no me he quitado desde Navidad... Grrrrrrrrr... Y ahora lo mejor: ¡¡¡el disfraz de enfermera!!! Y, por último, el toque exótico: la peluca.

Me miro. Parezco una mezcla de la asesina rubia de Kill Bill y un putón de Benny Hill, pero ese lado oscuro seguro que le parecerá irresistible. ¿O me he pasado? Parezco un travestí... Va, niña, más confianza: eres un bombonazo y casi es la hora.

Tic tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac...

No llama. No tengo ningún mensaje en el móvil...

Quizás no tenga batería. Claro, está muy bajo de batería. Lo enchufo. Vuelvo a mirar la bandeja de entrada. Nada. Ni un puto sms. Bueno, no voy a ponerme nerviosa, sólo han pasado 10 minutos.

Tic tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac...

Jooooooodeeeeeeeeeerrrrrrrrrrrrrrrrrr...

Tic tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac. Tic tac....

Ha pasado una hora. Primero he estado torturando mi cerebro con los mil imprevistos que podían hacer que se retrase: le han robado la bolsa con el móvil dentro, le han detenido, quizás el ataque de un perro rabioso, una maceta desde un cuarto piso... Todas las posibilidades, incluso la abducción por parte de un ovni toca pelotas.

Mierda de reloj...

La culpabilidad ha dado paso a la rabia y ésta a la autocompasión: “se ha olvidado”, “no me quiere”, “hemos terminado”...

Tic tac...

¡VOY A MATARLE! ¡NO! NADA DE ESO: ME LAS VA A PAGAR... LE VOY A HACER TRAGAR SU PROPIA MEDICINA... (claro que vestida como un zorrón, hasta quizás le guste) BUENO, PUES DA IGUAL: VA A SABER QUIEN SOY YO!!!

“El teléfono móvil está apagado o fuera de cobertura en este momento...”

Mierda.

Mierda, mierda, mierda.

Que le den por el culo. Que le follen a él, al puto San Valentín y a su santa madre. A la mierda. A la mierda también mis ideas estúpidas. Y...

- ¿Te pongo una inyección, guapa?

- Pero, ¿se puede saber qué coño estás mirando, imbécil?

- Pues casi que el tuyo, golosa...

- Me cago en... Eres un cerdo!!!

- Y tú una exibicionista!!! ¿A cuánto la hora?

- Pero... SERÁS CABRÓNAZO!!!

- Y TÚ PUTA, TÍA!!!

- PERO SI ESTOY EN MI CASA!!!

- PUES CIERRA LA CORTINA, QUE ESTÁS PONIENDO A TODO EL VECINDARIO CAHONDO!!! PERO SI QUIERES UN BUEN POLVO, VIVO EN EL D-7, EN EL 5º 4ª!!! EH, QUE ESTOY SOLO!!!!

(...)

La última frase la he oído a pesar del golpe con la puerta del balcón y el ruido de la persiana al caer... Joder, el muy gilipollas sigue diciendo estupideces. Yo me quiero morir. Con mi Murphy, fijo que me lo encuentro mañana en la panadería... ¿Me conocerá con la peluca? Ostia, pero si sabe donde vivo...

Mierda...

Vaya mierda de San Valentín...

(...)

Han pasado dos horas. No sé dónde anda mi peluca. Me he bebido enterita la botella de champán y que me ha costado lo suyo con las burbujas... Tengo el puto “rouge” de labios carcomido y, con la llorera, parezco Alice Cooper con el rímel corrido; pero me encuentro mucho mejor. No pienso quitarme el disfraz. Voy a dormir con él. Sigo estando sexy, aunque menos que antes. Me he masturbado y estoy borracha... He apagado el móvil y estoy escuhando mi canción para emergencias emocionales. Creo que me fumo un cigarrito y me imaginaré un buen rato que House me ha dado un revolcón salvaje...

Risas...

2/14/2007

Sentimientos

Los sentimientos tarde o temprano se demuestran inútiles. La utilidad o no de las cosas no suele importarme, pero esos jodidos gusanos en el estomago pueden escarbar en nuestras más profundas negruras. Y a mi me gusta el sol, la luz, los colores. Prefiero divertirme con los demás y hundirme sola en mis sombras. Así que ya va siendo hora de volver a la tranquilidad, a disfrutar sin barreras mentales y mucho menos sentimentales, de las oportunidades que se presenten. A intentar ganar y mantener buenos amigos y no meterse en relaciones, que por lo que he visto alrededor, suelen terminar mal.